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La huella de carbono entra en el presupuesto: cómo prepararse con Presto
La descarbonización del sector de la construcción ya no afecta únicamente al consumo energético de los edificios. El siguiente paso será medir el impacto ambiental asociado a los materiales, el transporte, la construcción, el mantenimiento, las sustituciones y el final de vida de cada proyecto.
Esta evolución normativa fue analizada en un webinar de Presto dedicado al cálculo del potencial de calentamiento global —PCG— de los edificios, también denominado huella de carbono o Global Warming Potential —GWP—. Durante la sesión se explicó cómo incorporar este indicador al presupuesto y cómo utilizar Presto para aprovechar datos, cantidades y estructuras de precios que los profesionales ya manejan habitualmente.
El potencial de calentamiento global llegará al CTE
El proyecto de modificación del Código Técnico de la Edificación contempla la incorporación del potencial de calentamiento global de los edificios, en línea con la Directiva Europea de Eficiencia Energética de los Edificios.
Este indicador mide la cantidad de gases de efecto invernadero emitidos o capturados durante el ciclo de vida de un edificio. El resultado se expresa normalmente en kilogramos de CO₂ equivalente, lo que permite integrar bajo una misma unidad el dióxido de carbono y otros gases con capacidad de contribuir al calentamiento global.
La futura metodología no se limitará a analizar el momento de la construcción. El objetivo será evaluar el comportamiento del edificio a lo largo de todo su ciclo de vida, desde la fabricación de los materiales hasta su desmontaje, demolición, reciclaje o eliminación final.
Según el borrador analizado durante el webinar, la primera etapa se centraría en medir y declarar los resultados, antes de establecer límites progresivos de emisiones. Por ello, aunque la regulación definitiva todavía pueda experimentar modificaciones, los estudios de arquitectura, ingenierías, constructoras y empresas de project management deberían empezar a preparar sus procesos.
Calcula las Emisiones embebidas y emisiones operativas con Presto.
Para comprender el cálculo es necesario diferenciar dos grandes tipos de emisiones.
Las emisiones embebidas o incorporadas son aquellas relacionadas con los materiales y con el proceso de construcción: extracción de materias primas, fabricación, transporte, maquinaria, ejecución y final de vida. Son especialmente relevantes porque muchas de ellas pueden condicionarse durante el diseño y la selección de soluciones constructivas.
Las emisiones operativas se producen durante la utilización del edificio. Incluyen, entre otros factores, las emisiones asociadas a la calefacción, la refrigeración, el mantenimiento, la limpieza o la sustitución de determinados componentes.
El cálculo debe contemplar diferentes etapas normalizadas:
- Etapa A: fabricación de productos, transporte y construcción.
- Etapa B: uso, mantenimiento y sustituciones.
- Etapa C: demolición, tratamiento, transporte y eliminación de residuos.
- Etapa D: posibles beneficios y cargas derivados de la reutilización, recuperación o reciclaje fuera de los límites del edificio.
Esta estructura permite analizar no solo cuánto carbono se emite inicialmente, sino también qué ocurrirá con cada material durante la vida útil del inmueble
¿Qué materiales tienen mayor impacto en el cálculo de la huella de carbono?
No todos los elementos de un proyecto contribuyen de la misma manera a la huella de carbono.
Los materiales que suelen requerir una atención prioritaria son aquellos que combinan un elevado impacto unitario con una presencia importante en la obra. Entre ellos se encuentran:
- Hormigones y cementos.
- Acero.
- Productos cerámicos.
- Mezclas bituminosas.
- Aislamientos.
- Aluminio y vidrio.
- Transportes y movimientos de tierras.
Esto no significa que el resto de los materiales pueda ignorarse, sino que estos grupos suelen concentrar una parte significativa de las emisiones y constituyen un buen punto de partida para comparar alternativas.
El cálculo se parece más a un presupuesto de lo que parece
La lógica básica del cálculo es relativamente sencilla: multiplicar el potencial de calentamiento global unitario de cada material o solución constructiva por la cantidad utilizada en el proyecto.
Es decir:
PCG del material × cantidad incorporada a la obra = impacto total
Esta operación es conceptualmente similar al cálculo económico de un presupuesto:
Precio unitario × cantidad = importe
La principal dificultad no está en la fórmula, sino en localizar, estructurar y mantener datos ambientales fiables para cada material, producto o unidad de obra.
¿De dónde se obtienen los datos ambientales?
Existen diferentes fuentes para obtener el potencial de calentamiento global de los productos de construcción.
Una primera opción son los datos genéricos, que asignan valores medios a materiales como el hormigón, el acero, el vidrio, la madera, el PVC o los aislamientos.
Otra fuente son las declaraciones ambientales de producto —DAP—, documentos normalizados que contienen información sobre el comportamiento ambiental de productos concretos o familias de productos.
También existen bases de datos y cuadros de precios que incorporan indicadores ambientales junto con la descripción, el precio, la descomposición y la unidad de medida de cada concepto.
Este último escenario resulta especialmente interesante en España. El ecosistema de cuadros de precios y el formato de intercambio BC3 permiten integrar información económica y ambiental dentro del presupuesto, reduciendo la necesidad de duplicar datos o trasladarlos manualmente entre diferentes aplicaciones.
Presto convierte la huella de carbono en un indicador del presupuesto
Presto permite incorporar el potencial de calentamiento global como un indicador asociado a materiales, partidas y unidades de obra.
Cuando una base de precios contiene información ambiental, el profesional puede trasladar al presupuesto:
- La descripción del concepto.
- Su unidad de medida.
- El precio.
- La descomposición.
- Los indicadores ambientales.
- La referencia o procedencia del dato.
A partir de esta información, Presto puede multiplicar el indicador unitario por las cantidades del presupuesto y totalizar los resultados por partidas, capítulos o proyecto completo.
También permite trabajar con factores de conversión cuando la unidad funcional del dato ambiental no coincide con la unidad utilizada en el presupuesto. Por ejemplo, una declaración ambiental puede expresar el impacto por kilogramo, mientras que el presupuesto mide el material en metros cúbicos.
De esta forma, el cálculo ambiental se integra en un proceso conocido por los profesionales y puede mantenerse coordinado con las mediciones y los costes.
Comparar coste y carbono antes de tomar decisiones
Uno de los principales beneficios de integrar el cálculo ambiental en el presupuesto es poder comparar alternativas teniendo en cuenta simultáneamente el coste y las emisiones.
Una solución con menor huella de carbono puede tener un precio superior. Otra alternativa puede resultar inicialmente más económica, pero requerir más mantenimiento o sustituciones durante su vida útil.
El objetivo no debería ser analizar estos factores de manera aislada, sino ayudar al proyectista, al promotor y a la constructora a tomar decisiones justificadas sobre materiales, sistemas constructivos y escenarios de mantenimiento.
Presto permite estudiar variantes, activar o desactivar soluciones y observar cómo cada cambio afecta tanto al presupuesto como al potencial de calentamiento global.
La relación entre BIM, mediciones y huella de carbono
El modelo BIM puede aportar geometría, elementos y cantidades al presupuesto. Sin embargo, el cálculo de la huella de carbono necesita también datos que normalmente se gestionan mejor en una herramienta de presupuestos: precios, descomposiciones, rendimientos, materiales auxiliares, pérdidas, factores de conversión, vida útil y escenarios de sustitución.
Por este motivo, el flujo de trabajo más eficiente consiste en conectar ambos entornos:
- El modelo BIM proporciona mediciones y cantidades.
- Presto organiza las partidas, los costes y los indicadores ambientales.
- Los resultados pueden analizarse por capítulos, materiales o soluciones.
- La información obtenida puede devolverse al modelo BIM cuando sea necesario para su visualización o explotación.
No se trata de elegir entre BIM y presupuesto, sino de utilizar cada herramienta para la función que desempeña mejor.
Prepararse antes de que el cálculo de la huella de carbono sea obligatorio
La incorporación de la huella de carbono al CTE supondrá nuevos requisitos, pero también puede convertirse en una oportunidad para mejorar el control del proyecto.
Las organizaciones que empiecen a trabajar desde ahora podrán identificar qué bases de precios utilizan, qué información ambiental tienen disponible, cómo gestionan las mediciones y qué grado de conexión existe entre sus modelos BIM y sus presupuestos.
Desde Seys, como distribuidores oficiales de Presto, ayudamos a estudios, ingenierías, constructoras, promotoras y administraciones a incorporar estas capacidades mediante el suministro de licencias, consultoría, implantación, formación y soporte técnico.
El objetivo no es añadir una herramienta aislada al proceso, sino aprovechar la información que ya existe para integrar progresivamente el coste, las mediciones, el BIM y la huella de carbono dentro de un mismo flujo de trabajo.
Si su organización necesita prepararse para el cálculo del potencial de calentamiento global de los edificios, puede contactar con nuestro equipo para conocer las posibilidades de Presto y estudiar la mejor forma de incorporarlo a sus proyectos.



